Pelar los mangos, retirarles el hueso y triturarlos con la batidora hasta obtener un puré fino. Si quedaran hebras, pasarlo por el pasapurés. Volcar el puré de mango en un cuenco grande y hondo, añadir la nata y la leche condensada y mezclar con unas varillas. Probar el sabor por si hay que añadir algo de azúcar. Poner en remojo la gelatina durante cinco minutos. Una vez hidratada, calentar al fuego unas cucharadas de agua, añadir las láminas de gelatina y mover hasta que se disuelva. Retirar del fuego, volcar en el puré de fruta con nata y mezclar bien. Montar las claras a punto de nieve con unas varillas hasta que estén muy firmes y revolverlas con el contenido del cuenco muy suavemente para que no se vengan abajo. Colocar en un molde y guardar en la nevera al menos cuatro horas.
Este es un postre que se ha incorporado recientemente al recetario andaluz, a partir de la introducción de frutas tropicales en la costa granadina y en la costa oriental malagueña.